‘BLACK DRESS’: MADUREZ, PODER Y SEGURIDAD CON CLC

La versatilidad de CLC no es ningún secreto desde que se pasaron del girl crush de Hobgoblin al estilo tranquilo y retro de Where are you?, pero el salto de concepto con Black Dress, la canción principal de su séptimo miniálbum, ha sido sorprendente.

Nunca habíamos visto a CLC más elegantes, sensuales y rompedoras que en esta canción. El término badass adquiere una nueva dimensión cuando las vemos representándolo en traje de corbata y tacones. Desde el inicio vemos parte de una coreografía que alterna pasos pequeños y elegantes con movimientos amplios y sexys. Todo ello enmarcado en esos trajes.

Black Dress empieza con una fuerte base electrónica y pesada, de golpes muy marcados que constituyen el fondo del estribillo, y algunos toques de ritmo latino. Las estrofas están adornadas de una base percusiva mucho más suave, que nos deja escuchar la voz de las chicas, mejor distribuida que en otras ocasiones.

No falta el rap de Yeeun, por supuesto, pero cobra menos protagonismo que de costumbre. Los agudos de Seunghee, Sorn y Elkie se alternan con frases aterciopeladas pero, al final, Black Dress se caracteriza por un sonido electrodance con ritmos de intensidad variada bien casados.

Un MV de lo más enigmático

La letra es una gran muestra de seguridad y confianza en sí mismas, todo lo que podríamos esperar de un concepto así. Las chicas se sienten cómodas en su vestido negro y se dirigen a alguien para que les quede claro:

Hoy elegí un vestido negro

No dejo que otros lo lleven

Sólo elige tu color

Haz tu trabajo

El lujo y el oropel las acompañan en unos escenarios en los que Seungyeon, la líder, vestida de negro, lleva a cabo una especie de ritual. Al principio del todo sus seis compañeras están vestidas con camisón blanco, y conforme avanza el vídeo… se le unen.

Una a una van cayendo, transformándose en miembros de una especie de “secta” del vestido, y supervisando a las demás en su mutación. Hacia el final, con rostros serios y mirada desafiante, todas observan a Eunbin ejecutar un pole dance, y le indican a Yeeun con qué tijeras ha de cortarse el pelo para ser el último y definitivo miembro del grupo.

Ponerse el vestido negro puede interpretarse como una forma de representar el paso de niña a mujer, o simplemente un salto de madurez, o quizá algo más turbio. Lo que está claro es que, al final, todas son una, y vienen dispuestas a combatir lo que se les ponga por delante.


No cabe duda de que Black Dress marca un punto de inflexión en su trayectoria, y tal vez incluso les valga para obtener su first win. No sabemos si están buscando su estilo o la carta que quieren jugar es la de probarlo todo para impresionar con cada comeback, de cualquier forma: objetivo cumplido.

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Susana Matondo

5 comentarios sobre “‘BLACK DRESS’: MADUREZ, PODER Y SEGURIDAD CON CLC

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