‘OKAY’: JACKSON WANG DEJA ATRÁS LOS DEMONIOS DEL PASADO

Jackson continúa sus pasos en solitario al tiempo que lo compagina con las actividades de GOT7. El rapero es un terremoto y aunque hace tan sólo tres meses que publicó Papillon, su debut solista, y se prepara para el repackage de GOT7 en diciembre, ha sacado tiempo para lanzar Okay, una canción intimista con un importante significado en su vida.

Si en Papillon se presentaba en solitario clamando por su independencia y libertad creativa, Okay nos muestra su lado más profundo, maduro y sensible. Aunque se siente que la canción es suya porque ambas tienen varios elementos en común.

Papillon estaba marcada por el símbolo de la mariposa y Okay está marcada por la figura del ciervo, que en China tiene el significado de la longevidad y la prosperidad. En el país natal de Jackson, la simbología animal es muy importante (no sin razón Lay de EXO se proclamaba oveja hace poco) y el ciervo no está en el MV sin razón.

La estética de Okay se decanta por los colores oscuros con una fuerte presencia del rojo, un color con el que Jackson también se identificaba en Papillon, y de ella se ha traído también las marcas de lujo, una mansión y un helicóptero, pero su propósito ahora no es alardear de posesiones ni de squad.

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Jackson ha lidiado con problemas de inseguridad, autoestima y presión social desde hace tiempo, y aquí nos relata -mayoritariamente en inglés pero también en chino- cómo se decía a sí mismo que algún día estaría bien. Y Okay es la prueba de que ese día ha llegado; y queda mucho Jackson Wang por delante, porque se augura a sí mismo una vida próspera y larga, como ejemplifica el ciervo.

Hay un vivo contraste entre escenas de fuego y de lluvia. El fuego puede entenderse como todo aquello que lo quemaba y torturaba en el pasado, y las escenas de lluvia, acompañada de entornos más vegetales, blancos y apacibles, son la confirmación de que el fuego ha quedado atrás, y ahora es hora de la calma.

“I’m feeling good right now”

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Su característica voz ronca y grave lo hacen un buen rapero, pero Jackson ha dejado claro que es más que capaz de cantar. Quizá no sea una voz impresiva ni alcance notas altas pero la intención de transmitir sus emociones está ahí y sabe plasmarlas dentro del sonido R&B y slow hip-hop en el que se enmarca Okay.


En esta segunda ocasión, Jackson Wang ha sorprendido para bien, atreviéndose a cantar y a compartir partes de su alma muy íntimas y personales. Okay es una explosión controlada de su madurez y una prueba de que Jackson se encuentra bien consigo mismo, y eso es lo más importante.

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Susana Matondo

6 comentarios sobre “‘OKAY’: JACKSON WANG DEJA ATRÁS LOS DEMONIOS DEL PASADO

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